
Lengua de Diablo Editorial, en conjunto con el jurado de la Primera Convocatoria Raíces de Luz (2025), declaró que El bálsamo que me regaló mi abuela, de David Alberto Cerqueda, fue seleccionado como obra ganadora por la solidez, la sensibilidad y el riesgo de su propuesta poética, así como por la potencia de una voz que, arraigada en lo íntimo, logra expandirse hacia dimensiones colectivas, históricas y simbólicas.

En este libro, la memoria no aparece como un tema decorativo ni como un ejercicio nostálgico, sino como una materia viva, en constante transformación: se siembra, se esconde, se transmite y también se fractura. A través de una escritura que privilegia la imagen, la fragmentación y la resonancia emocional, el autor construye un espacio donde lo doméstico —los rituales familiares, la figura de la abuela, los objetos cotidianos— se convierte en un archivo sensible que dialoga con la pérdida, la muerte y la persistencia de aquello que se resiste a desaparecer. La voz poética se sitúa en un umbral: entre el duelo y la evocación, entre el recuerdo y la desaparición, entre la palabra que nombra y el silencio que la amenaza. Reconocemos en este poemario una notable capacidad para articular un lenguaje que no busca la complacencia, sino la intensidad. Su propuesta estética se sostiene en una economía expresiva que, lejos de simplificar, condensa sentidos y abre múltiples lecturas. Cada fragmento funciona como una grieta por la que se filtra una experiencia mayor: la de una memoria que no es únicamente individual, sino compartida, heredada y, en muchos casos, marcada por la violencia, el desarraigo y el paso del tiempo. En este sentido, la obra logra inscribirse dentro de una tradición contemporánea que entiende la poesía como un espacio de resistencia frente al olvido y la desmemoria.
Asimismo, El bálsamo que me regaló mi abuela destaca por su capacidad de generar imágenes que permanecen, que incomodan y acompañan al lector más allá de la página. Hay en su escritura una tensión constante entre lo terrenal y lo cósmico, entre lo concreto y lo simbólico, que amplía el alcance del libro y lo sitúa en un territorio donde la experiencia personal se vuelve legible como experiencia colectiva. La figura de la abuela, la familia, en este contexto, no sólo representa un vínculo afectivo, sino una encarnación de la transmisión: de saberes, de palabras, de formas de entender el mundo. Por todo lo anterior, el jurado invitado, los lectores y la editorial consideramos que esta obra encarna de manera ejemplar el espíritu de la convocatoria Raíces de Luz, al proponer una exploración profunda de las raíces —familiares, culturales, emocionales— desde una perspectiva luminosa en su oscuridad, crítica en su ternura y contundente en su forma. Se trata de un libro que no sólo demuestra una voz poética sólida y en formación hacia mayores alcances, sino que también reafirma la vigencia de la poesía como un acto de memoria, de lenguaje y de resistencia.


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